El Archipiélago
Canarias está formada por siete islas que, de Este a Oeste son: Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. Además de seis islotes: Alegranza, Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este, Roque del Oeste y Lobos, que son una serie de pequeños islotes reunidos en el llamado Archipiélago Chinijo. Se encuentra el Archipiélago al Noroeste del Continente Africano, entre las latitudes 27º 37' y 29º 25' Norte (situación subtropical) y las longitudes 13º 20' y 18º 10' al Oeste de Greenwich.
Las Islas Canarias están presentes en la leyenda como aquellas tierras míticas que se encontraban más allá de Las Columnas de Hércules, del estrecho de Gibraltar, camino del Mar Tenebroso. Fenicios, griegos y romanos que llegaron a las islas y que consiguieron regresar para contarlo, las rodearon de un halo de magia y de leyenda. Durante siglos, incluso después de la conquista española, se creyó que las islas eran las cumbres de las montañas de la Atlántida, el gran continente sumergido del cual habló Platón. Otros identificaron las islas con los Campos Elíseos, hogar de los bienaventurados donde no se conocía el frío ni las penas. En el mismo sentido, las islas fueron identificadas con el "Jardín de las Hespérides", un paraíso donde se encontraban las manzanas de oro, guardado por un gigantesco monstruo que arrojaba fuego que tal vez se refiriese al volcán del Teide.
El general romano Quinto Sertorio, cuya nave fue arrastrada desde Lusitania (Portugal) por un temporal, habla en el siglo I a.C. de "unas islas que tienen una elevación superior al Monte Atlas, y un clima benigno". Plutarco llamó a las islas Canarias "Islas Afortunadas", un sobrenombre que conservan actualmente; y que ha creado el término "Macaronesia" las Islas Felices para denominar los archipiélagos Atlánticos de Azores, Canarias, Madeira y Cabo Verde. Juba, rey de Mauritania de Africa del Norte, en el siglo I a.C. se envió una expedición que exploró las islas. Lo cuenta el famoso naturalista Plinio.
las islas fueron pobladas a lo largo de la primera mitad del primer milenio a. C. y el asentamiento de las distintas poblaciones se produjo de forma discontinua a lo largo del tiempo, aunque uno de los primeros testimonios fiables sobre las Islas se lo debemos a Plinio, que en el siglo I, nos habla de una expedición enviada por el mauritano rey Juba, en el año 46 a.c. en la que solo se reconocieron seis islas, y en una de ellas encontraron una casa con estanque y perros, de la que le llevaron como recuerdo de la aventura, dos enormes perros de los que se deriva el nombre del archipiélago: Canarias, de can o canes. Hay, todavía, soberbios ejemplares de una raza autóctona de perros de presa isleños, de fiero e impresionante aspecto, llamados verdinos (o bardinos, según las islas). De esta expedicion mauritana Plinio(y luego Ptolomeo) tomó los nombres que les dieron estos a las islas que habian descubierto, que son los primeros nombres con que se conocieron estas islas: Ombrios, Junonia Mayor, Junonia Menor, Capraria, Nivaria, Canaria. Canarias, como espacio geográfico real, aparecen en la literatura antigua cuando Serlorio (siglo. Iº a. C.) recoge noticias sobre ellas de unos pescadores, de origen gaditano que acudían a pescar de forma habitual. Hasta ese momento, las Canarias se encontraban más cerca del mito que fabricaron los griegos.
Serán los fenicios y luego los púnicos, quienes, con la ayuda de los habitantes de Tartessos y Cadir quienes lideren desde el siglo VIII a. C. la expansión por la fachada atlántica a través de los asentamientos de Lixus y Mogador.
Las Islas se hallan en el Océano Atlántico, en el que muy pocos se arriesgaban a navegar. La presencia romana en las islas está más que atestiguada tanto en tierra como en mar. La acreditada expedición de Juba II que fue recogida por Plinio quien en exclusiva se refiere a las llamadas "Islas Afortunadas". En sus recorrido de Occidente a Oriente, accede al archipiélago a través de Ombrios (La Palma), adjetivo griego que significa "lluvioso". A continuación Junonia (El Hierro), seguramente recibe el nombre de su advocación a la diosa Juno, para relatar la existencia de Junonia Menor, isla desconocida que según diversos autores pudiera tratarse de una "isla efímera", que estaría emergida en tiempos de la expedición. Capraria (La Gomera) sería la siguiente isla a describir antes de llegar a Ninguaria (Tenerife) para terminar en Canaria (Gran Canaria) la última isla descrita. Por otra parte, la corriente de Canarias fluye en direccion suroeste y luego gira al oeste, arrastrando las embarcaciones hácia el Caribe. La presencia de ánforas romanas perteneciente a distintos siglos y periodos, nos hablan al menos de frecuentación de estos mares durante largo tiempo por estas poblaciones. Sobre estos restos podría pensarse que pertenecían a meros viajes sin ocupación terrestre pero el descubrimiento del yacimiento de El Bebedero (Lanzarote) y de los Pozos de El Rubicón en la misma isla, confirmación una estadía permanente. Por otra parte, la presencia romana se detecta en innumerables manifestaciones culturales y religiosas recogidas por las denominadas fuentes literarias de la conquista castellana y en las que el proceso transculturativo enmascara hasta hacerlas casi irreconocibles, Siglos más tarde, los europeos utilizarían esta corriente como una poderosa ayuda en la travesía hacia América. Cristóbal Colón hizo escala en Gran Canaria, y luego zarpó de la isla de La Gomera, en el viaje del descubrimiento de América de 1492. Canarias fue la última tierra que pisaron los españoles antes de desembarcar en la isla de Guanahani, San Salvador el 12 de octubre de 1492


